No es oro todo lo que reluce. Todo aquello que en mi cabeza brilla como la corona deslumbrante del sol, pierde todo su vigor resplandeciente para volverse oscuro, desgastado, mediocre y sin valor al contacto con el mundo exterior. Dentro de mi cabeza habita un mundo a mi medida, hecho para mí, que me está esperando. Pero ahí fuera nadie ni nada te espera, ahí fuera serías prescindible en todo. Retumban siempre imaginaciones tan embellecidas de la vida, de una luz que da un color mágico a todas las cosas. Pero las cosas nunca son como te figurabas, ¡son reales!
¿Resignación? ¿Es esta pues la forma de sobrellevar mi vida aquí? Quiero seguir creyendo que no. Que aunque lo que me rodea no acabe siendo lo que yo esperaba, aunque no sea capaz de dar un paso sin que este se vea reducido a un caminar sobre alguna cosa que te hace tambalear el pie que has puesto sobre el suelo, anduve con la seguridad de adentrarme en algún lugar que es mío y que yo mismo me hice para mí.
Fuerza y voluntad, la única vía que tengo de acercar, ni que sea un poco, mi mundo ideal a un mundo real.
lunes, 17 de octubre de 2011
No es oro todo lo que reluce
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario